Beas estará presente en la Beatificación de Miguel Borrero

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Este próximo sábado 18 de Noviembre en la Catedral de Sevilla, tendrá lugar a las 11 de la mañana, la celebración de la beatificación del beasino Miguel Borrero Picón, en una Eucaristía presidida por el Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos y a la que acudirán el alcalde de la localidad José Leñero, acompañando a los familiares del sacerdote beasino.

Además la Diocesis de Huelva ha organizado una peregrinación en la que las personas que quieran asistir a dicha peregrinación pueden apuntarse en el Obispado (Av. Manuel Siurot, 31) en horario de 9.00 a 14.00 horas, de lunes a viernes o en la Parroquia Mayor de San Pedro (Pl. San Pedro, 10) en horario de 18.30 a 20.00 horas de martes a viernes. El plazo para inscribirse permanecerá abierto hasta mañana jueves 16 de noviembre.El precio del viaje será de 30 euros (incluye el almuerzo al regresar en la Escuela de Hostelería Virgen de Belén de Huelva). La salida del autobús será a las 8:30 horas en la Rotonda-Plaza dinastía de los Litri y a las 8:45 horas en el Seminario Diocesano.

Miguel Borrero Picón:

Miguel era un hombre muy trabajador y fiel cumplidor de su deber, siempre se mostró preocupado por la feligresía y en defensa de los intereses de la Iglesia. Brillaba por sus sermones claros y dichos con mesura y palabras elocuentes. Fue párroco de Santiago el Mayor de Castaño del Robledo, pequeño municipio de la Sierra de Aracena que se caracterizaba por ser muy pobre. Desde el primer momento, el presbítero se supo ganar a la feligresía y a las autoridades civiles.

El 26 de febrero de 1923, Miguel Borrero Picón fue nombrado coadjutor de Santa María de la Mesa, en Utrera, donde permanecería hasta su martirio en 1936. De aquella etapa hay poca constancia al ser coadjutor, y no estar en sus manos la resolución de los asuntos parroquiales. Se conoce que residía con su familia. Y es que siempre fue una persona de trato sencillo, caritativo con los demás o que enseñaba gratuitamente latín.

La feligresía en Utrera tenía fe, pero deficiente en lo que respecta a la asistencia a misa, sobre todo entre los obreros. Prueba de esta fe es que pese a las medidas laicistas del momento, apenas se celebraban matrimonios civiles o funerales profanos y los hijos eran educados en los valores cristianos.

El domingo 19 de julio, Miguel Borrero fue detenido en los calabozo municipales. El sábado 25 de julio detuvieron al párroco titular, conducido al calabozo municipal donde también estaba preso Borrero. Todos los presos tenían asumidos que morirían.

A las 6 de la mañana del domingo 26 de julio, se esperaba la llegada de las tropas nacionales, por lo que los presos sospechaban que los carceleros tomarían como represalia fusilarles antes de huir. A las 9.30h abrieron las puertas del calabozo y dieron la orden de que salieran los presos, como Miguel Borrero estaba frente y cerca de la puerta, fue el primero en salir. Apenas pisado el umbral le dispararon a boca jarro un tiro de escopeta y cayó mortalmente herido. Su muerte debió ser instantánea, pues no se le oyó quejarse ni una sola vez.

El cadáver de Miguel Borrero, mutilado, fue trasladado con el resto de fallecidos y heridos al hospital de la Santa Resurrección, donde estuvieron depositados hasta la tarde del 27 de julio, en que fueron conducidos al cementerio municipal y depositados en sendos nichos de la localidad.

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