“MI HIJO NO VIENE CUANDO LE LLAMO”

PSICOLOGÍA

Psicología en Casa

por Marina Gómez

“Mi hijo no viene cuando le llamo” “Hasta que no me acerco no me hace caso…” “Como si estuviera sordo o fuese tonto” .. ¿sabéis cuantas veces me dicen esto los padres en consulta? Seguro que podéis imaginarlo… Esta es una preocupación para muchos padres y madres que quieren educar a sus hijos para que sean responsables y les hagan caso. Yo siempre les digo… “¿Tiene algún problema de audición el niño?”, ellos, como yo espero, responden “No”, y yo respondo “Lo imaginaba, así que deja de decir su nombre, si quieres que se acerque a ti. Porque ese es el problema, no tiene ningún problema de audición y tienes su nombre en la boca todo el día…¡¡te oye, pesad@!!” y si queréis entender esta respuesta, solo tenéis que seguir leyendo…

A partir del primer año, cuando los niños comienzan a caminar los padres comenzamos a llamar a los niños para que vengan a nuestros brazos. Al principio las escenas son de los más tiernas, pero pronto nos damos cuenta de que los niños no siempre van a venir cuando les llamamos.  En algunos casos la razón detrás de la falta de atención pueden ser problemas médicos como dificultades de audición u otros trastornos del desarrollo como los trastornos del espectro autista. En estos casos el niño no suele responder a su nombre en casi ninguna situación y puede tener dificultades para mantener contacto visual o en el desarrollo del lenguaje. En otros muchos casos no hay una razón médica que explique por qué los niños no nos hacen ni caso. Suelen ser casos más bien de “sordera selectiva” en los que el niño parece más bien poco interesado en venir cuando le llamamos. A muchos padres les enfada que sus hijos no acudan cuando les llaman.  Hasta cierto punto es normal que los padres se frustren y que deseemos que nuestros hijos acudan a nuestra llamada porque es una habilidad que denota confianza y buena comunicación y porque puede ayudar a prevenir peligros y manejar un sin fin de situaciones cotidianas de una forma más sencilla y positiva. Sin embargo, pocos padres se paran a pensar cuáles son los motivos por los que sus hijos no respondan a sus llamadas. A continuación, vas a poder aprender cuáles son las 5 razones más habituales por las cuales los niños no hacen ni caso a sus padres cuando les llaman:

Flujo de pensamiento. Cuando un niño descubre algo que le gusta, que le emociona o simplemente está entretenido descubriendo un nuevo juego o desarrollando una nueva habilidad tiende a entrar en un estado cerebral que se conoce como “flujo mental, “flujo de pensamiento” o “Simplemente Flujo”. Es lo que tú puedes sentir cuando estás desarrollando alguna de tus aficiones, ya sea cocinar, jugar al fútbol, coser o escribir un texto en el ordenador. El “flujo de pensamiento” es un estado mental tremendamente productivo y placentero en el que el niño aumenta su capacidad de concentración y aprendizaje. Es el estado mental para aprender. Cómo podemos actuar:  Es normal y saludable que el niño permanezca enfrascado en su tarea. No está desobedeciendo, simplemente está siguiendo una orden de mayor rango que la tuya; la de su instinto que le dice que es bueno que aprenda cosas nuevas. Simplemente dale tiempo para terminar lo que está haciendo o acércate y explícale con cuidado que es lo que necesitas.

Estímulos que compiten. Los niños pequeños no tienen capacidad para prestar atención a varias cosas a la vez. Es como si sólo tuvieran un canal por el que pueden comunicarse con el mundo exterior y su cerebro tiende a elegir el canal más llamativo para prestarle toda su atención. En este sentido, el televisor, la Tablet o videojuegos que ofrecen de manera incesante dibujos y sonidos nuevos pueden absorber todos los recursos de atención del niño haciendo que, literalmente, no pueda escuchar tus palabras. Cómo puedes actuar: Es muy poco probable que un niño menor de 6 años pueda prestarte atención si está enfrascado en los estímulos de las pantallas. Si está viendo el televisor baja el volumen antes de hablarle. Si está jugando a un videojuego, paúsalo antes de hablarle o tócale en el hombro para que pueda escucharte.

Sobre-Utilización. Nuestro nombre suele ser también nuestra palabra favorita. Escuchar nuestro nombre provoca una respuesta automática, como cuando estás en el parque con tus hijos y giras la cabeza, sin pensarlo, cuando escuchas a un desconocido llamar tu nombre. Cuando compruebas que no te llamaba a ti sino a otra persona con tu mismo nombre es posible que dejes de girar la cabeza, aunque todavía llamará tu atención cada vez que lo escuches. Sin embargo, si repite el nombre muchas veces (por ejemplo, porque está llamando a su hija y esta no viene) llegará un momento en el que dejarás de prestar atención.  De la misma manera si el niño escucha muchas veces su nombre deja de llamar su atención. Este fenómeno se llama habituación cerebral y es la segunda causa más frecuente de que los niños no atiendan a su nombre dentro de casa. Cómo puedes actuar: Deja de llamarle a todas horas. Si está entretenido o entretenida dale su espacio. Si no tienes la intención clara de que vaya donde estás tú no le llames en absoluto. Repetir su nombre como un loro puede ser un juego divertido cuando acaba de empezar a caminar, pero si lo haces a todas horas dejará de prestar atención.


Extinción. Si cuando llamas a tu hijo para que acuda a tu lado no pasa nada, no haces nada con él o con ella, no juegas ni tienes nada importante que decirle…su cerebro entenderá que tus llamadas no tienen una utilidad y dejará de prestar atención cuando le llames. A este fenómeno se le conoce como extinción de la respuesta. Cómo puedes actuar: No juegues a llamarle a ver si viene. Llámale sólo cuando vayas a jugar o decirle algo importante porque en caso contrario el niño entenderá que tu llamada no sirve para nada y dejará de prestarle atención.


Evitación. Si cuando llamas a tu hijo le gritas, le regañas o le haces sentir mal, el niño aprenderá rápidamente que acudir a tu llamada no le hace sentir bien y, lógicamente, evitará acudir cuando le llamas. Esta es la principal razón por la que los niños no acuden cuando sus padres les llaman. Según distintos estudios para contrarrestar el efecto de una interacción negativa debemos tener nueve interacciones positivas. Dicho en otras palabras, tendrías que llamar a tu hijo para jugar 9 veces por cada vez que le llames para regañarle. Como esto es poco probable que ocurra puede ser más. Cómo puedes actuar: Evita regañarle cuando acuda donde ti porque acabará evitando tu llamada. En lugar de llamarle para regañarle o corregirle sé tú la que se acerque al niño. Si de verdad quieres que tu hijo acuda cuando le llamas evita asociar tu llamada al reproche y el regaño. Simplemente acércate y explícaselo con amabilidad. Educar en positivo es la mejor estrategia para que los niños aprendan y sigan las normas.


Te aseguro que las dos cosas que más les gustan a los niños son estar cerca de sus padres y sentirse valorados por ellos. Muchas veces es simplemente nuestra forma de educar, nuestros enfados, los que hacen que se alejen de nosotros.

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1 comentario en «“MI HIJO NO VIENE CUANDO LE LLAMO”»

  1. Éste artículo es igual en puntos y comas a uno que acabo de leer de Álvaro Bilbao. Quién es el verdadero autor?

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