Emocionante Entrada de Beas en Almonte

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Redacción:BN / Fotos: Video Beas-hdad. Ntra. Sra. de los Clarines-hdad. Santa Mª de España

El sábado a las 8 de la mañana, desde Clarines, las hermandades de Ntra. Sra. de los Clarines y  Santa María de España ponían rumbo a Almonte, acompañadas de un buen número de peregrinos.
El día amenazaba lluvia, pero durante las primeras horas el tiempo fue fantástico.
A las 9 y media de la mañana ya estaban en Niebla, y siguiendo un buen ritmo llegaron al mediodía al Corchito en Bonares.
Allí recibieron una grata sorpresa: Los esperaba nuestro querido Don Teodoro, sacerdote, megáfono en mano para darles ánimos.
Tras el almuerzo de Hermandad, consistente en ensalada de pasta y potaje de garbanzos, los peregrinos reanudaron la marcha.
Y ahí si,llegó la tan anunciada lluvia (20 litros/ m2) que empapó a los caminantes hasta su llegada a Rociana.
A la entrada de dicha localidad, la policía local y los trabajadores del polideportivo se pusieron al servicio de las dos hermandades, gracias a las gestiones del Ayuntamiento de Beas y el de Rociana,que facilitó cobijo a los peregrinos.
Tras pasar la noche en el pabellón, a las 8 de la mañana se ponían en marcha tras una oración compartida.
Un autobús y gran cantidad de coches acompañaron la llegada al pueblo de Almonte de nuestras hermandades.
Una marea blanca y celeste, compuesta por mas de 300 personas, entraron en la localidad almonteña hasta llegar a la iglesia de la Asunción.
La » casualidad» quiso que compartieran entrada con las Hermandades de Barcelona y comarca del Garraf.
En un acto espontáneo y de cariño , la gente de Beas hizo un pasillo azul y celeste a las Hermandades catalanas y empezaron a aplaudir a todo el cortejo.
Los catalanes, no pudieron contener las lagrimas, y Beas y Cataluña se fundieron en un abrazo. 
La misa, presidida por el capellán de Barcelona, y concelebrada por don José Ramòn Verea, estuvo llena de sentimiento.
El sacerdote transmitía consuelo y esperanza a los feligreses venidos de tierras catalanas, la gente aplaudía sus palabras en medio de la celebración.
Al finalizar la misa,el Hermano Mayor de Barcelona, en un grito desgarrador,lanzó vivas a la Virgen, a las Hermandades, a Barcelona y a España, y la iglesia de la Asunción vibró con una sonada ovación.
La señera catalana estuvo escoltada en todo momento por los simpecados de Clarines y de España, y la hermandad, la fraternidad y la solidaridad entre españoles se puso de manifiesto, y a flor de piel, en la peregrinación de Beas al pueblo de Almonte.

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