Ángela Ramírez:»llevo 3 meses sin ver a mi hijo»

BEAS

Ángela Ramírez es una trabajadora de ayuda a domicilio que aunque nació en el pueblo vecino de Valverde del Camino, vive en Beas desde hace 18 años. 
Esta pandemia nos ha cambiado la vida un poco a todos, pero sin duda a los profesionales que han estado en primera línea de batalla, como las auxiliares de ayuda a domicilio, sin duda les ha cambiado completamente no solo su forma de trabajar sino su vida.

El trabajo antes de esta crisis sanitaria como comprenderán era absolutamente normal, hasta que llegó el dichoso virus y con ello el estado de alarma, y con ello la incertidumbre y la intranquilidad «sobre todo porque no teníamos nada, ni EPIS, ni nada, la gente de la calle hacía mascarillas y nos las daba, otra compañera de la empresa también repartió unas cuantas, hasta que a trancas y barrancas conseguimos que nos dieran guantes y algunas batas». Nos cuenta Ángela añadiendo que antes de que llegara este material , tenían que atender a las personas con ropa cotidiana, y teniendo que lavarla cada cada día al entrar en casa.

Los primeros días, cuenta haberlos pasado muy mal ante la incertidumbre de todo lo que estaba pasando » yo llamé a mis compañeras llorando al ver pasar una ambulancia, porque se comentaba que si uno que si otro, y entré en  pánico pensando que en la barriada donde trabajaba había personas infectadas, al principio lo pasé muy mal».

Pero lo más duro para Ángela ha sido tener que alejarse de su pequeño de cinco años al que lleva sin poder ver desde hace tres meses a causa de esta situación, solo pudiendo comunicarse a través de llamadas y videoconferencias.
«lo llamo por videollamada tres veces al día, por lo menos lo veo y hablo, él lo necesita, quiere estar conmigo, ha hecho en abril 5 años y no he podido ir a felicitarlo» nos cuenta muy emocionada.

«Él estaba muy concienciado con no poder ver a su madre porque `hay un bicho y hasta que no lo maten no me puedo ir´, pero ya la pasada semana quería que fuera a verle y ya no puedo más ya este domingo quiero ir por él, no aguanto más»,  Ángela confiesa además  que tenemos que aprender a vivir con el virus, porque «esto no se va de un día para otro».

Nos preguntábamos si en todo este tiempo no le han entrado ganas de saltarse las normas e ir a por él a lo que ella nos contestaba rotundamente «Muchas veces me han entrado ganas de ir a por mi hijo y abrazarlo, pero no lo he hecho por él, por su salud, porque para mi es lo más importante».

Ángela Ramírez es solo uno de los muchos casos que han vivido todas las auxiliares de Ayuda a domicilio durante esta pandemia, sobre todo por la escasez de material que todavía a día de hoy continúa. Un caso emotivo y duro, muy duro que esperamos que este próximo domingo pueda terminar por fín y Ángela pueda abrazar a su pequeño.

Videollamadas con su pequeño

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