Un reloj anhelado que por fin marca la hora en Fuente de la Corcha

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Redacción Fuente de la Corcha: Inma Rafallo.

En el día de ayer, 30 de julio de 2020 y tras casi 50 años desde que llegase a Fuente de la Corcha, el reloj del campanario de la aldea ha sido reestablecido y puesto a punto después de medio siglo sin funcionar.

Se cree que dicho reloj es el auténtico de 1891, donado a la Parroquia de Nuestra Señora del Reposo por la compañía minera británica Alkali (con sede central en Valverde).
Según nos cuenta un miembro de la Hermandad, Don José Manuel Macías, en la noche del 20 al 21 de julio de 1936, con la quema de la Iglesia de Valverde en plena Guerra Civil Española, hicieron arder la torre cual chimenea, resultando dañado el reloj al caer por el calentamiento producido por el fuego.

Fue reparado por el relojero Eusebio Moreno y algunas piezas dentadas por los mecánicos del ferrocarril “El Buitrón”, pero ya en los años 70 del siglo pasado, fue sustituido por otro y enviando a la Iglesia de San Pedro en Huelva, donde, al parecer, no se llegó a instalar.

En 1980, D. Juan Romero Oviedo, por aquel entonces párroco de Valverde, a sabiendas de que no se estaba usando en Huelva, lo solicitó a la Parroquia de San Pedro y lo regaló a la Parroquia de Fuente de la Corcha, para colocarlo en nuestra torre, donde nunca llegó a ponerse en marcha.

Tras medio siglo de historia, ayer por fin la Aldea de Fuente de la Corcha, pudo deleitarse con el esperado movimiento de las agujas del reloj y el sonido de las campanas que indican cada hora en punto, y cuarto, menos cuarto, las medias y a las 12:00 de la mañana, el “Ángelus”.

El proyecto de reparación ha sido emprendido por la actual Hermandad de Nuestra Señora la Virgen de la Salud, encabezada por su Hermana Mayor, Doña Juana Manuela Calleja Leñero y llevado a cabo por la empresa jienense “Campanas y relojes Rosas”, con experiencia en el sector desde el año 1880.
La instalación de un dispositivo electrónico programado con las horas de cada toque, y ritmo, activa dos martillos instalados a un lado de cada campana, que aportan el peculiar sonido que, en el silencio y la paz de la aldea, alerta a cada vecino.

Observando el resultado final, en la mañana de ayer, pudimos hablar con el secretario de la Hermandad, Don Manuel Pulido, que afirmaba que “Un campanario es la esencia y vida de un pueblo”. Él, junto a la Mayordoma de la Hermandad, Doña Carmen Bautista, aplaudían emocionados el primer toque de campanas cuando el reloj marcó las 15:00. Emocionados ante la Iglesia, se alegraban enormemente del sueño logrado para la Aldea y recordaban con cariño la figura del párroco Don Juan Romero, que tan bueno fue para y con los corcheros.

Este acontecimiento unido a las actuales labores de pintura de la Iglesia, darán como resultado una imagen totalmente renovada de la misma, engrandeciendo aún más si cabe su belleza y, sobre todo, avivando el sentimiento de los corcheros hacia su patrona, la Virgen de la Salud.

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