Los que no piensan como tú (ni como yo)

DESDE MI DESPACHO

Reflexiones Desde Mi Despacho

Por Isabel Leñero

Creo que a casi todos nos pasa: Nos gusta defender ( y casi imponer) las ideas y la forma de ver la vida que tenemos.

Pero los años y la vida nos van abriendo los ojos a una realidad:
ES IMPOSIBLE QUE TODO EL MUNDO PIENSE COMO TÚ ( o como yo)

El mundo es muy triste con un pensamiento único.

Es un insulto a la inteligencia creer que todos debemos pensar y sentir lo mismo.

EL PENSAMIENTO ÚNICO es realmente un mal tanto a nivel personal como en nuestra sociedad:
Quién piense diferente a lo políticamente correcto parece estar condenado al desprecio y a la burla.

Tenemos tendencia a agruparnos por ideas, por gustos afines, por religión….

Y sin embargo ¡¡¡LOS HOMBRES DIFERENTES PODEMOS APRENDER
TANTO LOS UNOS DE LOS OTROS!!!

Quien haya tenido la experiencia de salir más allá de su círculo, estará de acuerdo conmigo en lo bonita que es la diversidad ( por ejemplo viviendo en el extranjero, conviviendo con gente de razas y culturas diferentes, tratar asiduamente con una persona de otro partido politico, etc, etc)

Eso no significa, ni que tengamos que renunciar a nuestras ideas, ni que no podamos defender firmemente lo que creemos justo.

Tampoco implica que todo esté bien y que todo sea relativo, y que cualquier idea sea válida.

EL RELATIVISMO sin limites que tenemos en nuestros dias tampoco creo que sea lo mejor para las relaciones humanas.

Estimo que existen unos valores universales, aplicables a todo hombre (sean cuales sean nuestras ideas) que deben ser respetados.
(Por ejemplo el derecho a la vida, a la igualdad, a la libertad de las personas debería ser respetado sin condiciones por todos).

Pero en el difícil equilibrio entre los dos extremos del pensamiento único y el relativismo, creo que la diversidad, sana, respetuosa y bien entendida nos viene muy bien a todos
( al menos a mi)

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