En una tarde colmada de emoción y tradición religiosa, la Hermandad de Nuestra Señora de los Clarines reunió a familias, fieles y niños en un acto que ya se ha consolidado en el calendario espiritual de la localidad onubense: la presentación de los niños ante la Virgen de los Clarines, patrona del municipio.
Celebrado en la ermita de la Virgen de los Clarines, el rito tuvo lugar en los días previos a la próxima romería chica que cada año congrega a los beasinos en torno a su patrona.
La ceremonia, que inicia los actos litúrgicos previos a la festividad, comenzó con una eucaristía solemne presidida por el párroco local, en la que los padres presentaron uno a uno a sus hijos, nacidos en los últimos años, ante la imagen de la Virgen para recibir su bendición. La ermita se llenó de familiares y devotos que, entre rezos y cantos, vivieron un momento cargado de simbolismo: el de ofrecer a las nuevas generaciones bajo la protección espiritual de la patrona de Beas.
El rito de presentación no solo tiene un carácter religioso, sino también comunitario. Para muchos, representa un acto de pertenencia y de arraigo a las tradiciones locales, un puente que une a mayores y pequeños en torno a la fe y la identidad cultural que caracteriza a Beas y sus pedanías.
La tarde transcurrió entre sonrisas, plegarias y la permanente presencia de la imagen mariana, que desde siglos atrás ha sido venerada como intercesora y protectora de los vecinos. Actos como este refuerzan la cohesión social de la localidad, al tiempo que mantienen viva una devoción que trasciende generaciones.
Además, este encuentro abre de manera oficial los preparativos de la Romería de Clarines Chico, que tendrá lugar en las próximas semanas y que es una de las celebraciones más esperadas por la comunidad beasina, con misas, peregrinación y actividades cargadas de fervor popular.
En definitiva, la presentación de los niños ante la Virgen de los Clarines se ha convertido en un momento esperado cada año: un gesto de fe que no solo bendice a los pequeños, sino que también reafirma el compromiso de toda una comunidad con sus tradiciones y valores más profundos.

















