Hace mas de 10 años que, a iniciativa de José Luis Borrero (costalero y gran devoto de la Virgen) un grupo de clarineros, retomaron la antigua costumbre de hacer una novena andando a Clarines, normalmente en el mes de Septiembre.
Al principio, la novena comenzó con los miembros del grupo de oración “los que rezan unidos”.
Al principio, la novena comenzó con los miembros del grupo de oración “los que rezan unidos”.
A ellos se fueron uniendo mas devotos de la Virgen, la inmensa mayoría mujeres, que, dejando sus ocupaciones habituales, se ponían en camino para ir a ver a su Patrona, pasadas las fiestas de Agosto. La media de participantes cada año es alredor de 50 personas.
Los beasinos siempre han ido andado a Clarines, pero el aumento del tráfico y la velocidad de los vehículos hacen cada vez mas difícil esta bonita costumbre. Por eso, los peregrinos han reivindicado la construcción de una vía peatonal para poder ir con seguridad andando por la carretera, de la que se hizo eco la anterior corporación, y están a la espera de que sea culminada por la actual.
Los beasinos siempre han ido andado a Clarines, pero el aumento del tráfico y la velocidad de los vehículos hacen cada vez mas difícil esta bonita costumbre. Por eso, los peregrinos han reivindicado la construcción de una vía peatonal para poder ir con seguridad andando por la carretera, de la que se hizo eco la anterior corporación, y están a la espera de que sea culminada por la actual.
Como anécdota, los caminantes rezan por el camino el rosario, con una pieza que les fue regalada por las hermanas de la Cruz de Moguer, y que acompañó a José Luis en sus últimos momentos de vida. Igualmente, la novena, que contaba con gran cantidad de personas andando, se ha tenido que adaptar a nuevas circunstancias, como el envejecimiento de muchas de las participantes, por lo que, a los que van andando ,se unen gran cantidad de personas que van en coche.
Particularmente emotiva fue el año en que la novena se hizo durante el covid, con mascarillas y distancia en los bancos de Clarines. El año pasado, con ocasión de la estancia de la Virgen de España en Beas, se decidió hacer la novena a esta imagen, andando desde el monolito de la calle Fontanilla, hasta la iglesia de San Bartolomé.
Algunos de los que comenzaron la novena ya no están entre nosotros, como José Luis Borrero, o recientemente Ana Sayago, pero son recordados cada año por su compromiso y devoción. En estos años han vivido experiencias preciosas de amistad y amor a la Virgen. Cada día se reza por las necesidades de muchísima gente y sobre todo por el pueblo de Beas, y por cada una de las personas que acuden a rezar a la ermita. Cantan e interceden las unas por las otras,
confiando en la protección de la Virgen. Han conocido la labor de 5 hermanos mayores, quienes han facilitado la labor de los caminantes, y los han recibido con gran afecto y cariño.
Algunos de los que comenzaron la novena ya no están entre nosotros, como José Luis Borrero, o recientemente Ana Sayago, pero son recordados cada año por su compromiso y devoción. En estos años han vivido experiencias preciosas de amistad y amor a la Virgen. Cada día se reza por las necesidades de muchísima gente y sobre todo por el pueblo de Beas, y por cada una de las personas que acuden a rezar a la ermita. Cantan e interceden las unas por las otras,
confiando en la protección de la Virgen. Han conocido la labor de 5 hermanos mayores, quienes han facilitado la labor de los caminantes, y los han recibido con gran afecto y cariño.
Este año, han terminado la novena el día 24 de Septiembre, día de la Virgen de la Merced, con una merienda de despedida, pero durante todo el año mantienen el contacto y la devoción a su madre de Clarines, de la que esperan los proteja con su manto, a ellos y a todo el pueblo de Beas.







