La tecnología humanizadora

PSICOLOGÍA

Psicología en Casa

Por Marina Gómez

   Solos, en silencio y lejos de los nuestros.

   De la noche a la mañana, casi sin esperarlo, porque estábamos inmersos en nuestro ritmo diario, nuestras vidas han cambiado.
   No podemos salir de casa. A quien no visitaste, no lo volverás a ver en persona en semanas, lo que no hiciste que ibas a hacer queda limitado a la movilidad de la que disponemos, planes, visitas, viajes, trabajo… todo queda en nada.
   Y empezamos a adaptarnos (ya son dos semanas). Creamos rutinas, tareas que nos distraigan y ocupen nuestro tiempo, deporte, cocina, lectura, pintura, música, Netflix… y todo entre “las cuatro paredes de nuestra casa”. Ahí hemos creado nuestro mundo ahora.
   Pero… Seguimos conectados al mundo gracias a la Tecnología. Y nos ha humanizado, o la hemos humanizado. Mucho.
   Lejos queda el uso de la tecnología para mandar Whatsapp con mensajes superfluos, para subir a Facebook o Instagram fotos de esa hiperfelicidad que creíamos poderosa en nuestros viajes, de cervezas, de fiesta con los amigos, mostrando un cambio de look o el modelito que vamos a llevar, practicando running… No. Todo eso lo hemos olvidado. Ahora, usamos Whatsapp para hacer videollamadas, porque valoramos lo importante, lo que podemos perder. Ahora, el primer mensaje de Whatsapp siempre es “Como estás” o “Como lo llevas” y lo último que decimos es un “Cuidate/cuidaros mucho”. Porque cuando esto pase, queremos que estén todos. Ahora usamos Facebook más que nunca, para compartir noticias, claro, pero ya no subimos fotos. Subimos relatos para que los lean nuestros convecinos del pueblo y transmitan nostalgia, sonrisas y esperanza. Ahora ponemos fotos con mensajes positivos que han pintado los peques de la casa, compartimos rutinas deportivas, incluso recetas. Gracias a la tecnología tenemos conciertos y espectáculos en casa, hemos sido capaces de unirnos todos para aplaudir en un lugar (nuestros balcones) y a una hora, y conocemos todas las acciones solidarias de todos los que están poniendo su granito de arena.
   Si, estamos solos, en silencio y aislados. Que es lo peor de esta enfermedad. Pero nos hemos humanizado, y no porque antes no fuésemos humanos, sino porque ahora tenemos tiempo para serlo. La hiperfelicidad que creíamos poderosa hace dos semanas, ya no existe, ahora no necesitamos mostrar esa cara en las redes sociales, ahora necesitamos mostrarnos humanos, y muy probablemente, porque acabamos de conocer nuestra debilidad como especie frente a la naturaleza.
   Por eso, cuando la vida regrese, le pediremos menos cosas. Y todo esto habrá tenido sentido.
   Cuídense mucho.

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